La guitarra es uno de esos instrumentos que invitan a empezar a tocar casi desde el primer día. Unos pocos acordes pueden alcanzar para acompañar una canción, pero detrás de ese primer objetivo existe un mundo mucho más amplio: ritmo, melodía, técnica, improvisación y distintas maneras de entender la música.
Las clases de guitarra pueden adaptarse tanto a quien nunca tuvo un instrumento en las manos como a quien ya toca y quiere mejorar. El recorrido depende de lo que cada persona quiera conseguir y del estilo de música que le interese.
Una clase puede combinar ejercicios técnicos con canciones y contenidos musicales. Al principio se trabaja la postura, la forma de sostener la guitarra y la coordinación de ambas manos. Después aparecen los primeros acordes, ritmos y melodías.
Aprender guitarra no consiste únicamente en repetir posiciones. También hay que entender cómo se relacionan los acordes, cómo se construye un ritmo y cómo utilizar el instrumento para acompañar o interpretar una canción.
Por eso, una buena progresión combina práctica y comprensión musical.
Si nunca tocaste una guitarra, no necesitás conocimientos previos para empezar. Las primeras clases suelen estar orientadas a conocer el instrumento y conseguir que las manos comiencen a trabajar de manera coordinada.
Los primeros ejercicios pueden parecer sencillos, pero son importantes. Aprender a cambiar de posición, pulsar las cuerdas correctamente y mantener un ritmo constante requiere cierta práctica.
Una vez superada esa primera etapa, tocar canciones sencillas permite aplicar lo aprendido y empezar a disfrutar realmente del instrumento.
El contenido puede variar según el nivel y el objetivo de cada alumno. Entre los temas que pueden trabajarse se encuentran:
No es necesario estudiar todos estos contenidos al mismo tiempo. El programa puede orientarse hacia aquello que más interese al alumno.
Los acordes son uno de los primeros objetivos de muchas personas que empiezan guitarra. Aprender unas pocas posiciones permite acompañar una gran cantidad de canciones.
Pero conocer un acorde es solamente el comienzo. También hay que conseguir pasar de uno a otro sin detener el ritmo. Esa coordinación se desarrolla con repetición y práctica.
Con el tiempo pueden incorporarse acordes con diferentes posiciones, cejillas y recursos que amplían considerablemente las posibilidades del instrumento.
Una canción puede tener los mismos acordes y sonar completamente diferente dependiendo de cómo se toque el ritmo.
Por eso, los rasgueos ocupan un lugar importante en muchas clases de guitarra. Se pueden practicar diferentes patrones, velocidades y acentuaciones hasta conseguir acompañar una canción de manera fluida.
También es posible trabajar el ritmo sin tocar notas concretas, concentrándose primero en mantener un pulso constante.
En lugar de tocar varias cuerdas simultáneamente, un arpegio permite hacer sonar las notas de un acorde de manera sucesiva.
Los punteos, por su parte, permiten interpretar melodías y crear líneas musicales que pueden complementar una canción o funcionar de manera independiente.
Ambas técnicas abren una puerta diferente respecto del simple acompañamiento con acordes.
La técnica puede variar dependiendo del tipo de guitarra.
La guitarra acústica es muy utilizada para acompañar canciones y permite trabajar acordes, rasgueos, arpegios y diferentes estilos de música.
La guitarra eléctrica ofrece otras posibilidades sonoras y técnicas, como efectos, distorsión, bends, ligados y diferentes formas de ataque.
La elección puede depender del tipo de música que quieras tocar. No es necesario aprender primero un tipo de guitarra para después pasar al otro.
Sí. No existe una edad límite para comenzar a tocar.
Los adultos pueden aprender guitarra desde cero y avanzar progresivamente. La principal diferencia respecto de quienes comienzan siendo niños suele estar en el tiempo disponible para practicar y en los objetivos de cada persona.
Incluso con poco tiempo diario, una práctica constante puede producir avances importantes.
No necesariamente. Es posible comenzar guitarra utilizando acordes, tablaturas o simplemente siguiendo indicaciones prácticas.
La lectura musical puede incorporarse posteriormente o estudiarse desde el principio, dependiendo de los objetivos.
Si querés profundizar en la música, conocer cómo se escriben y organizan los sonidos puede convertirse en una herramienta muy útil. Pero no debería ser un obstáculo para empezar a tocar.
Una de las mejores maneras de mantener la motivación es trabajar con canciones que realmente te gusten.
Una canción puede utilizarse para practicar cambios de acordes, ritmo, arpegios, punteos o diferentes técnicas. Además, permite comprobar de una manera muy concreta cómo los ejercicios de la clase se transforman en música.
No hace falta esperar a tener un nivel avanzado para tocar canciones completas.
Cuando los fundamentos están más afianzados, la guitarra también puede convertirse en una herramienta para crear.
La improvisación permite experimentar con escalas, ritmos y melodías sin seguir necesariamente una partitura o una secuencia determinada.
Es una etapa especialmente interesante para quienes quieren dejar de reproducir únicamente canciones de otros y empezar a desarrollar ideas propias.
No existe un plazo único. Algunas personas pueden acompañar canciones sencillas después de unas pocas semanas, mientras que desarrollar una técnica más completa requiere bastante más tiempo.
La frecuencia de práctica tiene una influencia importante. Es preferible tocar un poco con regularidad que practicar muchas horas de manera aislada.
También conviene establecer objetivos concretos: aprender una canción, dominar determinados acordes o mejorar una técnica permite medir el progreso de una manera mucho más clara.
No hace falta tener el instrumento más caro para comenzar. Lo importante es que la guitarra esté correctamente afinada, sea cómoda de tocar y se encuentre en buenas condiciones.
La elección entre guitarra clásica, acústica o eléctrica dependerá principalmente del tipo de música que quieras aprender.
Si todavía no tenés decidido qué instrumento comprar, puede ser útil probar diferentes opciones antes de elegir.
Antes de comenzar, conviene pensar qué querés aprender. No es lo mismo buscar clases para acompañar canciones que estudiar guitarra con una orientación más técnica o enfocada en un determinado estilo musical.
También es importante conocer el nivel de la clase, la modalidad, la frecuencia y los contenidos que se trabajan.
Si partís desde cero, una propuesta para principiantes puede ayudarte a construir una base sin avanzar demasiado rápido.
En ClasesBaile reunimos información sobre distintas propuestas de aprendizaje. Si estás buscando clases de guitarra, podés conocer las alternativas disponibles y elegir una clase que se adapte a tu experiencia, tus intereses y la música que querés aprender a tocar.
¿Te pareció útil la información? Agradecemos tu calificación