Danzaterapia

La danzaterapia utiliza el movimiento y la expresión corporal como parte de un proceso terapéutico. A diferencia de una clase de danza tradicional, no tiene como objetivo principal aprender pasos, perfeccionar una técnica o preparar una coreografía. El cuerpo y el movimiento se convierten en herramientas para explorar experiencias, emociones y formas de relacionarse.

La disciplina también se conoce como Danza Movimiento Terapia (DMT) y forma parte del campo de las terapias artístico-creativas. Su práctica profesional integra conocimientos relacionados con el movimiento, la psicología, la comunicación no verbal y los procesos creativos.

¿Qué es la danzaterapia?

La danzaterapia propone trabajar a partir del movimiento corporal dentro de un proceso con objetivos terapéuticos. No hace falta ser bailarín ni conocer una determinada técnica de danza para participar.

Los movimientos pueden ser simples y espontáneos. La atención puede dirigirse hacia las sensaciones corporales, la manera de ocupar el espacio, el ritmo, los gestos o la relación con otras personas.

En la Danza Movimiento Terapia, el movimiento se considera una forma de comunicación y expresión que puede aportar información sobre la experiencia de cada persona.

Danzaterapia y danza: ¿son lo mismo?

No. Aunque ambas utilizan el movimiento, tienen objetivos diferentes.

En una clase de danza se suele aprender una técnica determinada. Se practican pasos, posiciones, secuencias o coreografías y se busca desarrollar determinadas habilidades corporales.

En la danzaterapia, en cambio, el movimiento funciona como medio dentro de un proceso terapéutico. No es necesario ejecutar los movimientos de una manera determinada ni alcanzar un resultado artístico.

Por eso, una persona puede disfrutar de bailar y al mismo tiempo participar de un proceso de danzaterapia, pero las dos experiencias no cumplen la misma función.

¿Cómo funciona una sesión?

La dinámica depende del enfoque profesional y de las necesidades de las personas que participan. Una sesión puede incluir propuestas de movimiento, exploración corporal, improvisación, música y diferentes formas de interacción.

Algunas actividades pueden realizarse individualmente y otras pueden involucrar a dos o más participantes. También puede haber momentos de observación, conversación o reflexión sobre lo experimentado.

El profesional que conduce el proceso selecciona las propuestas de acuerdo con los objetivos del trabajo. Por eso no existe una única clase de danzaterapia que sea igual para todos.

El cuerpo como forma de expresión

Gran parte de nuestra comunicación cotidiana no pasa exclusivamente por las palabras. La postura, los gestos, la velocidad de los movimientos y la manera de ocupar el espacio también transmiten información.

La danzaterapia trabaja con esa dimensión corporal. En lugar de pedir que una persona explique todo verbalmente, puede utilizar el movimiento como otra vía para explorar lo que está experimentando.

Esto no significa que hablar deje de ser importante. Dependiendo del proceso, el movimiento y la palabra pueden complementarse.

¿Hay que saber bailar?

No. La experiencia previa en danza no es un requisito.

La danzaterapia no busca evaluar si una persona tiene coordinación, flexibilidad o habilidad para ejecutar determinados pasos. Los ejercicios pueden adaptarse a las posibilidades corporales de cada participante.

Por eso puede resultar accesible para personas que nunca tomaron una clase de baile y que simplemente quieren explorar otra forma de trabajar con el cuerpo.

Movimiento, emociones y creatividad

La propuesta puede utilizar diferentes formas de movimiento para favorecer la expresión y la exploración personal. La improvisación tiene un lugar importante porque permite abandonar, al menos durante un momento, la necesidad de reproducir una secuencia previamente establecida.

En este contexto, la creatividad no significa producir una obra artística. Puede consistir simplemente en encontrar una manera diferente de moverse, responder a una música, ocupar un espacio o interactuar con otra persona.

La relación entre cuerpo, emoción y movimiento es uno de los aspectos centrales de la Danza Movimiento Terapia.

¿Para quién puede ser una alternativa?

La Danza Movimiento Terapia puede desarrollarse en diferentes contextos, entre ellos ámbitos psicoterapéuticos, sanitarios, educativos y comunitarios.

Eso no significa que todas las personas necesiten o deban recurrir a la danzaterapia. La conveniencia de este tipo de proceso depende de las necesidades individuales y de los objetivos que se quieran trabajar.

Cuando existe una situación de salud mental o una dificultad que requiere atención profesional, la danzaterapia no debería utilizarse como sustituto de una evaluación o tratamiento médico o psicológico cuando estos sean necesarios.

Danzaterapia para personas sin experiencia en danza

Una de las particularidades de esta disciplina es que no parte de la idea de que el participante tenga que convertirse en bailarín.

Los movimientos pueden surgir de acciones cotidianas como caminar, detenerse, cambiar de dirección, mover distintas partes del cuerpo o responder a un estímulo musical. La propuesta está en prestar atención a la experiencia y no en conseguir una ejecución técnicamente perfecta.

Esto permite acercarse al movimiento desde un lugar diferente al de una clase convencional.

¿Qué papel tiene la música?

La música puede utilizarse como estímulo para generar diferentes estados de movimiento y favorecer determinadas experiencias. El ritmo, el volumen, la velocidad o las características de una pieza pueden modificar la manera en que una persona responde corporalmente.

Sin embargo, la música no es obligatoria en todas las propuestas ni tiene siempre la misma función. El recurso utilizado depende del método de trabajo y del profesional que conduce el proceso.

El trabajo individual y grupal

La danzaterapia puede desarrollarse de manera individual o en grupos, según el contexto y los objetivos.

En un proceso individual, la atención puede concentrarse especialmente en la experiencia personal y en el vínculo con el profesional. En un grupo aparecen además las posibilidades de interacción, comunicación no verbal y encuentro con otras personas.

La dimensión relacional ocupa un lugar importante dentro de la Danza Movimiento Terapia.

Danzaterapia en Argentina

La disciplina también tiene desarrollo profesional en Argentina. La Asociación Argentina de Danzaterapia (AADT) trabaja en la promoción de la Danza Movimiento Terapia y reúne profesionales vinculados con este campo.

Además, existen antecedentes académicos y profesionales de la Danza Movimiento Terapia en el país, con desarrollos relacionados con psicología, movimiento, creatividad y trabajo corporal.

¿Es una terapia basada en aprender a bailar?

No. Aprender una técnica de danza puede ser una experiencia enriquecedora, pero no es el objetivo de la danzaterapia.

La diferencia fundamental está en la finalidad. En una clase de baile se aprende una disciplina artística o recreativa; en la Danza Movimiento Terapia, el movimiento forma parte de un proceso terapéutico con objetivos específicos.

Entender esta diferencia es importante para elegir correctamente la actividad que estás buscando.

Una forma diferente de relacionarse con el movimiento

La danzaterapia propone mirar el movimiento desde una perspectiva diferente. No importa tanto cómo se ve un movimiento desde afuera, sino qué puede expresar, despertar o permitir explorar dentro de un proceso determinado.

Si te interesa conocer la danzaterapia, informarte sobre su metodología y sobre la formación del profesional que conduce el proceso puede ser un buen punto de partida. De esa manera podés distinguir esta disciplina de una clase de danza recreativa y entender mejor qué tipo de experiencia propone.

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